APREHENDIENDO LA LIBERTAD

Las noticias que nos van llegando desde Egipto no son con las que se soñaba hace un año, ni siquiera son buenas. El camino a la libertad que se inició en enero de 2011 se ha ido truncando a medida que los egipcios se iban dando cuenta de que la caída del viejo tirano, no era sino un comodín de un establishment militar que lo había estando aguantando y presentándolo como un líder carismático e imprescindible para sus socios occidentales.

Se cierne sobre Egipto la  paradoja de un régimen militar omnipotente en lo político y económico que se resiste a traspasar el poder,  de unas fuerzas que plantean dudas sobre su talante democrático y que mantienen peso a través unas instituciones y unos procesos pseudo-democráticos. Ni siquiera se llega a la paradoja de Lampedusa, que todo cambie para que nada cambie.

Si miramos el fenómeno egipcio, mas allá de la denominación mediática de la Primavera Árabe, como proceso revolucionario, podemos interpretarlo como una revolución que perseguía la libertad en el doble sentido en el que lo plantea Hannah Arendt en On Revolution. Liberación (liberation) de la tiranía y la libertad propiamente dicha (freedom) que consiste en la capacidad de participación en los asuntos públicos, a través de la libertad de expresión, asociación y reunión. De estos mimbres surgen, según Arendt, sociedades civiles fuertes imbuidas por el espíritu revolucionario y la experiencia de la participación en la vida política que conducirá a lo que ella denomina la felicidad y a la buena sociedad:

“ Nadie podrá defininirse como feliz sin su participación en la felicidad pública; nadie podrá definirse como feliz o libre sin participar y tener su parte en el poder público.” Arendt (1990:225). Continue reading