Zambia

Vuelvo a la carga con mi querido blog, un tanto atrasado, pero plenamente vivito y coleando. La longitud y el detalle de los posts hace que estos se espacien demasiado en el tiempo. Intentaré hacerlos más cortos y frecuentes.

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Las calles de Lusaka, la capital de Zambia, no recuerdan a ninguna ciudad que conozca, salvo a Managua. En mi primer viaje a África subsahariana, la trama urbana de muy baja densidad y desperdigada en el territorio, se parece a la de la capital Nicaragüense asolada por un terremoto en 1974. Allí, la mayoría de las manzanas del centro siguen aun vacías, u ocupadas de manera irregular, y por el resto de la ciudad se ha ido extendiendo un urbanismo desorganizado, y con un cierto sello de globalización acelerada. La capital de Zambia produce a ratos una sensación similar por la sucesión de solares vacíos, trozos de bosque (bush, como lo llaman los locales), conglomerados de viviendas modestas, villas de lujo, empresas de servicios, centros comerciales de diverso tamaño, y barrios industriales como Kalingalinga, donde artesanos de todo tipo fabrican y venden sus productos en la calle o delante de precarios –por casi inexistentes- talleres.

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La ciudad de grandes huecos esta creciendo, y lo hace a buen ritmo. Mucha vivienda para la emergente clase media que esta surgiendo al calor de unos buenos precios de la industria clave del país: el cobre. Buena parte de esa clase media, con sueldos relativamente altos en comparación con la renta per cápita, son funcionarios públicos. Otros dos grupos relevantes pero minoritarios en relación a la población negra son los zambianos de origen indio, que controlan el comercio mayorista y minorista, y los zambianos blancos, que controlan la incipiente agroindustria, y el aun raquítico sector turístico, generalmente enfocado a turistas de poder adquisitivo medio alto que llegan en avión visitan las reservas naturales durante uno o dos días alojándose en lodges que cuestan entre 200 y 3000$ por noche y siguen su camino a Sudafrica o Tanzania. Solo Livingston tiene una infraestructura turística de hoteles y resorts propiamente dicha.

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El capital extranjero, principalmente sudafricano, indio y chino, está desarrollando fuertes inversiones en un país que se ha visto en gran medida beneficiado por las tempestades que ha sembrado en su vecino del Sur –Zimbabwe- el histriónico Robert Mugabe, aun histórico referente de liberación para muchos africanos de la región sur. El desmantelamiento de la boyante agroindustria de la antigua Rhodesia del Sur  en manos de grandes empresarios blancos y articulada en el marco de los privilegios coloniales  y la segregación de la población autóctona ha generado una migración de dichos empresarios a los países del entorno, entre ellos Zambia donde su disponibilidad de capital, el acceso a crédito, el knowhow y las redes comerciales han facilitado su prosperidad inmediata. Ahora Zambia exporta maíz a Zimbabwe, antigua Rhodesia del Sur, ante el agudo descenso de la producción de este alimento básico.

En Lusaka, la capital de la antigua Rhodesia del Norte desde 1935,  proliferan los nuevos centros comerciales, algunos de dimensiones enormes, otros mas modestos ocupando alguna esquina en los despejados cruces de las calles con poco trafico. Entre ellos, con capital  sudafricano se alza imponente el gran Mall de Manda Hills.

Otros  supermercados de diferente calidad y tamaño, dan servicio casi exclusivo a una población de 1,7 millones de habitantes que no pueden acceder a comprar un litro de leche por 1,2 $, y que como alternativa, pueden recurrir solo a las pequeñas tiendas de barrio, algunas tan diminutas que apenas cabe a la vez el género y el dependiente.

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En la calle se produce y se vende de todo: desde enormes puertas de hierro para los jardines, soldadas in situ por cuadrillas de cerrajeros, hasta muebles de maderas duras cortados, ensamblados y pulidos bajo un chamizo con cuatro postes, pasando por los oficios menos cualificados, pero no menos necesarios, de los fabricantes de ladrillos de cemento hidráulicos, losas de piedra pizarrosa, o falta de actividad mejor  las piedras reducidas a gravas de distintos calibre a golpe de martillo de hombres, mujeres y niños.

Algunos mercados semanales de productos frescos y el gran mercado de Soweto son las fuentes de aprovisionamiento de alimentos y todo tipo de enseres para las clases medias y bajas zambianas. En este mercado verdadero pulmón comercial de la ciudad, caótico y abandonado por las autoridades conviven comerciantes de diversas nacionalidades y orígenes étnicos, entre los que eventualmente surgen conflictos originados por “agravios nacionalistas” que en realidad son buenas excusas para saquear comercios y eliminar competidores,  como ocurrió en Julio con el linchamiento de vendedores congoleños en respuesta a la muerte por linchamiento de un camionero zambiano en la frontera con dicho país a raíz de un accidente de tráfico.

En otros casos, el mercado es un buen ejemplo de la fuerte fractura que existe entre la administración pública en Zambia y sus ciudadanos. Las casi inexistentes políticas urbanas se expresan en el mercado, ámbito económico clave para la capital, con la demolición inesperada de docenas de puestos para edificar nuevas instalaciones. Bajo el pretexto de su ilegalidad cientos de comerciantes perdieron en 2009 sus mercancías y lugares de trabajo de la noche a la mañana -sus medios de vida-, para satisfacer los intereses de comerciantes de mayor envergadura que reclamaban mas espacio comercial. El articulo del Lusaka Times http://www.lusakatimes.com/2009/03/12/demolishing-soweto-market-by-lusaka-city-council/ es muy interesante tanto en la noticia que describe referente a dicha intervención como al tono de velada y justificada protesta que exhibe su autor. La apelación a un estado derecho es sustituida mas bien por la apelación a la buena voluntad de la administración local a la hora de cumplir con sus obligaciones.

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En general en los centros comerciales los  precios de casi todo son pavorosamente altos, teniendo en cuenta la renta disponible de muchos hogares. Algunos productos son mas caros incluso que los que puedo encontrar en Madrid para la leche, la gasolina, la verdura (según cuál) o la carne de pollo, especialmente para ese 60% de la población que vive bajo el umbral de la pobreza, del cuál el 37% vive con 1,25$ al día (75% en el campo). Para ellos sólo la harina de maíz subvencionada mediante la compra sobrepreciada a los pequeños agricultores y su reventa subvencionada (10$ el saco de 25kg) es el alimento mas accesible, con el cuál se cocina el Nshima, una especie de polenta muy densa que constituye la base de la dieta Zambiana. Pese a su popularidad, el alto grado de refinamiento de la harina hace que su valor nutritivo sea muy bajo. El maíz fue introducido por los administradores británicos que erradicaron los cultivos tradicionales de sorgo y mijo, inútiles para la exportación.

Zambia es un país que esta entre los mejor situados de los denominados países con ingresos medios. El incremento de la renta per cápita hasta 995$ y el crecimiento en los últimos 12 años, ha conseguido limitar la pobreza en alguna medida, si bien aun tiene unos indicadores que lo sitúan en el puesto 150 de 169 en el Indice de Desarrollo Humano.

Al incremento de la riqueza ha contribuido el auge de los metales empleados en telecomunicaciones de los que Zambia es un productor relevante. No obstante, Zambia se cierne desde su independencia en la paradoja de ser un país con una estabilidad política (comparada con sus vecinos) y haber experimentado un fuerte empobrecimiento de su población. No obstante desde los años 2000, esta estabilidad y la mejora de la gobernanza en el país a aumentado la ayuda internacional y la condonación de partes de su deuda bilateral y multilateral.[1]

Lusaka está habitada, además de por trabajadores, comerciantes y empresarios de todo tipo y condición, por una bien nutrido ejercito de expatriados. Muchos pertenecientes a las empresas que establecen sus sedes en el país, con predominio chino, otros muchos pertenecientes al sector que realmente supone la espina dorsal de la economía Zambiana: los donantes internacionales. Frente a las a veces suntuosas villas, donde muchos técnicos adscritos a las embajadas o a grandes ONGs internacionales viven, se construyen “compounds” o “gated communities” (comunidades valladas) para trabajadores chinos y sus familias.

Ambos, y sobre todo los primeros generan un enorme volumen de empleo en seguridad, trabajo domestico y otras actividades, donde los sueldos son muy bajos en relación al nivel de precios.

La huella del reciente aterrizaje de la economía global en Zambia esta en los carteles de compañías chinas cuyas inversiones han venido precedidas de otras muy necesarias para el país: carreteras, el nuevo hospital de Lusaka (que ha absorbido un porcentaje considerable del presupuesto de sanidad, pese a la cofinanciación de la cooperación china), y la financiación a la política de vivienda publica actualmente en desarrollo. Las financieras chinas facilitan capital y promueven vivienda a muy bajo costo y con una financiación muy favorable  pero solo asequible a una mínima parte de la población que dispone de capacidad para solicitar un crédito. Prácticamente solo los tienen un acceso a un salario regular en un país con un 90% de empleo en la economía informal (3.330.000 trabajadores) y un sector privado formal débil y vulnerable, pero que ocupa a 450.000[2] personas.

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La Declaración de Paris de 2005  y la consiguiente Agenda de Accra (2008) que constata el retraso en su puesta en marcha es un intento de hacer eficientes las ayudas al desarrollo y a la vez a contribuir a consolidar unas bases de sostenibilidad económica, política y social en los países receptores. El trade off de la ayuda de los grandes donantes internacionales, además de sus agendas comerciales y diplomáticas consiste en enfatizar elementos que son entendidos como fundamentales para la consolidación democrática y económica del país: transparencia, gobernanza democrática, igual de derechos, lucha contra la corrupción etc.  Para algunos analistas la penetración financiera en África implica el acceso a cash por parte de políticos y funcionarios sin grandes condiciones detrás. Es una forma de inversión y desarrollo “no intrusivo”, si bien acosta de las transformaciones en el gobierno que preconizan los donantes del Norte. Hay unas 300 empresas chinas en Zambia, casi todas privadas. China ha sido el principal inversor desde 2000. Sólo en 2007 la inversión china sumo el 47% (1.270 millones de dólares) del total de inversión. La cuestión es si este volumen de capital es beneficioso para el país[3] y si estamos ante un nuevo neocolonialismo basado en los mas prístinos principios neo-liberales por parte de el régimen comunista mas importante y paradójico del mundo.


Fotos: Andres Walliser (excepto Mercado de Soweto)

[1] Rackner, L. (2012) Foreign Aid and Democratic Consolidation in Zambia. Working Paper No. 2012/16. University of United Nations-Wider.

[2] Dato disponible para 2009, Central Statistics Office.,

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