Un lugar llamado Sol

Foto: Proclamación de la II República en la Puerta del Sol de Madrid | Fuente:cabeceras.eldiariomontanes.es

Al desembocar en la Puerta del Sol el desafío y la juerga que habíamos ido acumulando desde Callao por Preciados se congeló por un momento. El Real Madrid acababa de ganar algo con forma de copa que se agitaba desde el balcón de la Casa de Correos. A sus pies y ocupando media plaza, había una muy nutrida representación de hichas del equipo que por algún motivo se volvieron todos a la vez cuando vieron irrumpir con desparpajo la poco abultada Marcha del Orgullo Gay. La convergencia de ambos grupos en aquel espacio público no fue acertada. Los hinchas del Madrid que allí se reunían increpaban a los hombres y mujeres que se besaban y agitaban sus aun exóticas banderas multicolores. Algunos, los mas intrépidos, empezaron a tirar cosas al grupito cada vez mas pequeño y compacto, mientras les irradiaban su abrumadora razón desde sus bracitos en alto, algunos con la ninguneada bandera a modo de galana capa anudada como babero dorsal. Era el año 1992 y la Puerta del Sol, era un espacio público donde acababan muchas manifestaciones, protestas, celebraciones, e incluso cañadas reales. Todas estas, que incluían unos de mayo, protestas estudiantiles, nocheviejas, y otros eventos, convertían a la Puerta de Sol en un lugar por un rato, lo que durara el acto, la manifestación o lo que tardará en llegar la gente que la seguía. La acción social que definía esa transición de espacio a lugar se articulaba sobre los parámetros de un mensaje específico, una celebración, un aniversario o simplemente un rito de paso ancestral devenido en ingesta compulsiva de uvas y cavas entre matasuegras. Apropiaciones puntuales, con fines diversos. Ese espacio público que es Sol ha sido mas un medio que un fin en si mismo.

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